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Sólo una Iglesia unida puede sanar a una nación dividida.

«Ruego… que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.» – Juan 17:20-21, RVR1960

«Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.» – Apocalipsis 12:7-11, RVR1960  

En Apocalipsis 12, vemos una gran visión de una guerra celestial cósmica. Miguel, el príncipe Arcángel sobre Israel, con los ejércitos de ángeles de Dios, vence a Satanás y a sus ángeles en este gran conflicto. Satanás es desposeído de su posición en los cielos y es arrojado a la tierra. La única vez adicional que vemos a Miguel guerreando en el cielo fue cuando Daniel estaba ayunando 21 días en Babilonia. En respuesta a las oraciones de ayuno de Daniel, Miguel se involucra y derrota al espíritu príncipe del Reino de Persia y ocurre el éxodo judío de Babilonia. Yo pienso que la conexión es bastante significativa, instructiva y posiblemente profética de una época en la que el Cuerpo de Cristo estaría participando en el ayuno colectivo, la oración y un mismo sentir a nivel mundial, inaugurando la guerra en los cielos contra Satanás, el Acusador de los Hermanos que busca dividir la iglesia racialmente, teológicamente, entre géneros y denominacionalmente. La división final será entre judíos y gentiles. Se desatará un espíritu anti-semita masivo, junto con conflictos raciales en todo el mundo. Jesús en Juan 17 oró para que seamos uno, para que el mundo creyera. ¿Podría ser que el Acusador de los Hermanos sea ese espíritu global sobre el racismo y la división Judío/Gentil, que nos impide cumplir la oración de Cristo y del ‘Nuevo Hombre en Cristo’ que se manifestará? El arcángel Miguel luchará contra este espíritu en la guerra final sobre Jerusalén y la nación de Israel. Hasta se podría incluir en este ayuno que mientras miles de decenas oren hoy la oración de Jesús, seamos uno como en Juan 17 para que el mundo pueda creer. La gran cosecha de almas está obviamente relacionada con nuestra unidad con Cristo y entre nosotros mismos. Aun cuando oramos hoy, creemos que el Acusador de los Hermanos está siendo arrojado en alguna dimensión para el cumplimiento de la oración de Jesús.

En este ayuno de Jesús global de 40 días este 2020 y más allá, creemos que la Iglesia está entrando en el umbral de un poderoso asalto mundial a las puertas del infierno para que, en cierta medida, la serpiente antigua, llamada el Diablo, que engaña al mundo entero, sea derribada, y se escuche un fuerte sonido del cielo: «Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.» (Ap. 12:10). Oremos la oración de Jesús en unidad colectiva y masiva, para que seamos uno, para que el mundo crea.

Oración: 

Señor, hoy con decenas de miles en el cielo y en la tierra, nos unimos a las intercesiones de Jesús ante el trono mismo del Padre, gritando: «Señor, haznos uno, para que el mundo crea.» Clamamos para que el poder del Acusador de los Hermanos sea demolido. Pon un guardia sobre los labios de tu Iglesia y sobre nuestros corazones, para que el Cuerpo de Tu Hijo no se rompa. Señor, suelta las huestes angelicales para inaugurar la guerra en los cielos. Suelta Tu carga para que el Judío y el Gentil sean uno. Libera al Nuevo Hombre en la tierra. Dios oramos por la unidad en nuestras familias, en nuestros matrimonios, en nuestras iglesias, para que Tu corazón sea consolado, en el nombre de Jesús.

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