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¡Mañana es 9 de abril, el aniversario del Avivamiento de la calle Azusa! Cada año que hemos hecho este ayuno, hemos señalado esta fecha, creyendo que veremos un derramamiento épico del Espíritu Santo en nuestras vidas, familia y nación. ¡Incluso ahora mismo, recibe el Espíritu Santo!

Sé alentado, haz pasado por un desierto en el que estoy seguro has pasado por cúspides espirituales, pero probablemente también has pasado por los valles más profundos y momentos más oscuros. ¿No es de eso de lo que se trata el desierto? Pero incluso un vislumbre del cielo, o una frase de la voz de Dios, o un versículo vivificado de la Biblia te arruinará todo lo demás. He experimentado algunos días oscuros en este ayuno, pero rara vez he oído Su voz tan claramente. Algunos pueden decir: «Fue una experiencia seca y difícil,» pero les recuerdo lo que dijo Derek Prince: «Todo ayuno hecho con fe será recompensado por Dios.» Amigo(a), mira la recompensa. Estoy cosechando el fruto de los ayunos extendidos que hice hace 30 años.

Mateo, el escritor del Evangelio, describe el final del ayuno de Jesús y el comienzo de Su ministerio. Quiero que veas este ayuno como el comienzo de una nueva era de tu vida. No mires hacia atrás y digas: «Logré hacer un ayuno,» más bien di: «He comenzado el ministerio.» Al acercarnos al final de este ayuno, sigamos la propia historia de Jesús.

“Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. El tentador se le acercó y le propuso: —Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan en pan.” – Mateo 4:2-3

Estimado(a), en primer lugar, ten cuidado con la intrusión del tentador al final de este ayuno. Por lo general, Satanás encuentra un momento oportuno después de una gran victoria. En segundo lugar, durante el ayuno la tentación era comer pan, ahora la tentación después del ayuno será comer demasiado pan. No comas compulsivamente después del ayuno y pierdas el progreso del estado de alerta espiritual que procuraste durante este ayuno. Esas lujurias carnales saltarán sobre ti como un ladrón en la noche. Ten dominio propio, sé lleno del Espíritu Santo.

“Vete, Satanás!” —le dijo Jesús—. “Porque escrito está….” – Mateo 4:10

Mañana, al llegar al día 40 del ayuno, que miles declaren la palabra escrita de Dios: «¡Vete, Satanás!» sobre sus propias adicciones, montañas insuperables sobre sus vidas y familias, y obstáculos de financiamiento y planes futuros. Suelta esa palabra de fe. Decláralo en voz alta todo el día. «¡Vete Satanás!» Atrévete a creer por una gran liberación.

“¡Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él” – Mateo 4:10

Convierte este día, y los días y meses siguientes, en un hábito centrado de alabanza y adoración. Determina dar la espalda a los anzuelos de carne idólatra que te tenían en cautiverio antes, diciendo: «Adoraré al Señor mi Dios, y sólo a Él adoraré.» Determina ser un cantante de Su alabanza en estos gloriosos días nuevos.

“Entonces el diablo lo dejó, y unos ángeles acudieron a servirle.” – Mateo 4:11

En este día, ábrete al remolino divino de la actividad angelical que se mueve a tu alrededor. He encontrado a veces al final de los ayunos, un éxtasis abrumador, en parte porque puedo comer, pero sobre todo porque puedo sentir la cercanía del Cielo. Busca encuentros divinos, deja que tu corazón crezca ante el Espíritu de Dios palpitando dentro de ti. Jesús salió del ayuno en el poder del Espíritu.

“Regresó a Galilea…. para cumplir lo dicho por el profeta Isaías.” – Mateo 4:12

Sal hacia el nuevo lugar y la nueva dirección hacia donde Dios te ha llamado durante este ayuno. Cumple la profecía que fue escrita en el libro que Dios escribió sobre tí antes de nacer.

“Desde entonces comenzó Jesús a predicar.” – Mateo 4:17

¡Predica! Haz el trabajo de un evangelista. Declara tu mensaje de vida. Sal de las cuevas de la inseguridad y suelta tu luz para brillar sobre los que moran en la sombra de la muerte.

Prepárate para tomar comunión mañana en el último día de nuestro ayuno.

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